Autor: Patronato

Tiempo atrás se reemprendieron los trabajos para la restauración operativa de la locomotora Schöema, construida en 1955 con número de fábrica 1713, cedida altruistamente por ERCROS en beneficio de nuestra sociedad. Con ello, se entró finalmente en su fase de conclusión, durante cuyo transcurso fueron desmontados todos sus elementos constitutivos.

La primera parte de los trabajos ejecutados se centró en el completo saneamiento de la plancha de la locomotora, la cual, como es lógico, presentaba diversos daños y corrosiones producidos a lo largo de los años. Así, toda la carrocería fue objeto de una actuación integral en este sentido, para ser, a continuación, debidamente imprimada.

Mientras tenía lugar los trabajos de saneamiento e imprimación de plancha en la carrocería de la locomotora, sus diferentes elementos iban siendo también objeto de diversas recomposiciones y repintados, al objeto de que recuperaran tanto su correcta funcionalidad como su buen aspecto.

Por otra parte, mientras todo ello tenía lugar, la empresa de rectificaciones a quienes se había confiado la reparación del motor Deutz con el que va dotada la locomotora, finalizaba sus trabajos y hacía entrega del mismo, una vez reparado y efectuadas las correspondientes pruebas en presencia de nuestros delegados.

Tuvo lugar a continuación la tarea de colocar de nuevo en su posición el citado motor, recién reparado. Tarea que entraña siempre una cierta dificultad. Ésta, sin embargo, se desarrollo conforme a lo previsto y con una total exactitud. Tuvieron lugar a continuación los necesarios ajustes con el resto de elementos a los que el motor va asociado.

Ya dotada de su correspondiente motor y ajustado éste al resto de mecanismos, la locomotora fue objeto de nuevas actuaciones. Tanto de perfeccionamiento en materia estética como de recolocación de diversos elementos retirados para su recomposición. Una de las de mayor importancia fue la que afectó al depósito de combustible, dado que se encontraba deteriorado y totalmente inútil.

Entretanto, la recomposición del resto de elementos retirados inicialmente siguió también su curso, quedando progresivamente terminados los trabajos a este respecto. Así, focos, soportes, pedales, manubrios, marcos, volantes, palancas, puertas y otros elementos fueron quedando pintados tras las actuaciones y verificaciones realizados en ellos.

Tras unos primeros ensayos en marcha, tuvieron lugar diversas actuaciones en el interior de la cabina de conducción, donde tuvo que reponerse la totalidad del maderamen del piso, por hallarse éste totalmente inservible. Por otra parte, el pupitre original tuvo que ser también sustituido por no ser recuperable. A tal efecto, se construyó un nuevo panel de control, al que se dotó de los correspondientes elementos.

Llegados a este punto, tuvo lugar la recolocación de los diferentes elementos faltantes de la carrocería, los cuales fueron ensamblados oportunamente. Se concluyeron, por otra parte, las actuaciones de saneamiento y pintado de las portezuelas laterales del motor, las cuales fueron también colocadas acto seguido en su correspondiente posición.

Una vez todo en su posición correspondiente, la locomotora quedó nuevamente recompuesta en su integridad, con todos sus elementos funcionales reparados y dotados de plena y correcta operatividad. Tras ello, tuvieron lugar unas primeras pruebas en marcha que se repitieron a lo largo de varios días para ajustar diversos elementos y lograr un perfecto funcionamiento de la misma.

A lo largo de las pruebas efectuadas pudo comprobarse el perfecto funcionamiento del panel de control, marchas, freno, silbato y demás elementos de gobierno de la locomotora situados en la cabina de conducción. A ésta se dotó nuevamente de la placa de construcción de Christoph Schöttler, de Bremen, la cual había sido profundamente pulida.

A pesar del buen funcionamiento del conjunto, al objeto de ganar en fiabilidad se decidió todavía introducir algunas mejoras de última hora o sustituir algunos elementos. Por ejemplo, la bomba inyectora. Acto seguido tuvieron lugar nuevas actuaciones de pintura exterior, a fin de avanzar en el esquema definitivo de la máquina recién restaurada.

Aprobado definitivamente el esquema exterior que debía lucir la locomotora, se daba a la misma su aspecto final. Éste incorporaba los colores propios de ERCROS, gracias a cuyos decididos criterios en materia de Responsabilidad Social Corporativa, este significativo vehículo de nuestro patrimonio industrial ha podido quedar a disposición del conjunto de la sociedad española.

El 22 de septiembre de 2020 culminó una importante actuación patrimonial iniciada meses atrás y que, gracias a la sensibilidad cultural de las dos empresas implicadas, ha dado como resultado la definitiva preservación de un singular vehículo ferroviario de nuestra historia colectiva, dotado de un extraordinario valor patrimonial.

Se trata de un vagón construido por la Compañía Auxiliar de Ferrocarriles, de Beasain (Guipúzcoa), en 1929, para la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España. Bajo la administración de ésta prestó diferentes tipos de servicio durante años. Llegados a 1941, quedó integrado en el parque de la recién constituida Red Nacional de los Ferrocarriles Españoles (RENFE).

El vehículo se hallaba adscrito actualmente a las actuaciones corporativas desarrolladas por Ilunion, empresa perteneciente al Grupo Social ONCE, y desarrollaba un importante papel en determinadas labores de carácter formativo. No obstante, conscientes del valor histórico del vehículo y llevados de la conocida apuesta cultural del Grupo, sus responsables mostraron desde el primer momento la más absoluta disposición a su permuta por otro vehículo de sustitución.

Es en este punto en el que, gracias también de sus exigentes criterios en materia de Responsabilidad Social Corporativa, resultó esencial el apoyo del Grupo Cementos Portland Valderrivas. A fin de poder materializar cuanto antes la citada permuta, los responsables del prestigioso Grupo cementero pusieron inmediatamente a nuestra disposición otro vagón-cisterna de carácter mucho más moderno. Así, y gracias a tan decidida apuesta, ha podido cerrarse y hacerse efectivo, en favor del conjunto de nuestra sociedad, el rescate de esta singular pieza de nuestro patrimonio cultural.

En los Talleres de Martorell (Barcelona) se han iniciado a las tareas de restauración operativa de nuestra locomotora Schöema, construida en 1955 con número de fábrica 1713, las cuales han consistido, en primera instancia, en el desmontaje completo de todos sus elementos constitutivos.

Con la finalidad de llevar a cabo dicho desmontaje, se ha procedido inicialmente a desensamblar las distintas partes de la carrocería para poder retirarlas. Y ello a fin de poder acceder acto seguido a su interior, dando paso a la extracción de la totalidad de sus elementos internos.

Después de un minucioso examen de sus diferentes partes mecánicas, ha podido observarse un notable desgaste y deterioro en varias de ellas. Especialmente grave resulta la avería en un cilindro del motor (Deutz), lo que ha motivado que, tras su extracción, fuera enviado a una empresa rectificadora especializada.

El cuadro de control, el diferente instrumental de cabina, así como otros varios elementos se encuentran también en un estado muy deficiente a causa de los muchos años transcurridos desde que la locomotora dejó de prestar servicio activo. Serán necesarias, por ello, algunas intervenciones significativas.